Miguel Hernández, Antología poética

 

 

 

No hay extensión más grande que mi herida

Autor: Miguel Hernández

Edición, prólogo y notas: Rafael Rubio

Epílogo: David Preiss

Ilustraciones: Julio Escámez

Julio, 2017

ISBN 978-956-214-185-7 

Páginas: 284

Colección: Poesía

Precio $7.000.-

 

 

 

 

Nadie como Miguel Hernández ha llevado las palabras de nuestro idioma tan lejos. Perito en las formas clásicas de la gran poesía española del siglo de oro, les infundió humanidad, tragedia, muerte y vida. El pastor de Orihuela que se subía a los árboles cuando niño, nos hace ascender con él a las cimas del sonido y el sentido, ahí donde habían llegado San Juan de la Cruz, Quevedo y Góngora.  Supo nombrar y describir el dolor humano como pocos lo han hecho en poesía: «No hay extensión más grande que mi herida / lloro mis desventuras y sus conjuntos / y siento más tu muerte que mi vida».

Esta Antología poética, con iluminadoras notas del poeta Rafael Rubio, nos permite seguir de muy cerca la fulgurante trayectoria vital y poética de Miguel Hernández.

«Si Hernández es el gran poeta que es se debe, principalmente a que logró encarnar la pasión en el lenguaje, con todo lo que esa pasión conlleva: rabia, amor, desgarro, gozo y padecimiento: hoy estoy sin saber yo no sé cómo / hoy estoy para penas solamente («Me sobra el corazón»)». Rafael Rubio

 

Miguel Hernández (Orihuela, 1910 - Alicante, 1942) Pastor, poeta y soldado. Durante su infancia se dedicó a pastorear cabras junto a su padre. En ese entorno familiar en que la cultura era vista como un lujo y el nivel educacional era muy bajo, Miguel Hernández comenzó a escribir sus primeros poemas. Durante su estancia en Madrid entabló amistad con Vicente Aleixandre y Pablo Neruda, entre otros. El 24 de diciembre de 1934 fallece su entrañable amigo y compañero de ruta Ramón Sijé: de esa angustia y duelo surge la famosa «Elegía», poema emblemático de este poeta que –como ninguno de la lengua española– logrará expresar lo indecible del dolor y la pérdida, temas que lo acosarán siempre.

Durante la guerra civil combatió en las filas de la República, esta experiencia quedó plasmada en sus poemas. En la misma trinchera recitaba poemas a los soldados republicanos para alentarlos; su poesía fue siempre una poesía a viva voz, cara a cara con el rostro doliente del hombre.

Hernández murió en la cárcel de Alicante a los 32 años. Entre sus libros destacan: Perito en lunas (1933), El silbo vulnerado (1934-1935), El rayo que no cesa (1936) y Vientos del Pueblo (1937), Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941).

 

 

 Proyecto financiado por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, Fondo Nacional para el Fomento del Libro y la Lectura. Convocatoria 2016.

 

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